Pasión por vivir México



amoATO cumple 5 años

Por Jorge Eduardo Morales / fotos Luis García

Hace cinco años, estuve en un recorrido privado en el museo Franz Mayer junto a Bárbara Berger quien, en ese momento, inauguraba una exposición con su colección de joyería y piezas de diseño únicas. Ahí, me encontré a una vieja amiga a quien no había visto en muchos años: Melissa Falcón. Me contó que estaba comenzando un proyecto de diseño y participaba en esa misma exposición con una fantástica colección de máscaras, tocados y accesorios de papel. Su trabajo me pareció extraordinario.

A través de proyectos con marcas nacionales e internacionales, así como alianzas con personas y empresas ligadas al mundo del diseño, hoy amoATO (formado por Melissa, Raymundo Botello y Saraí Noguez) es una firma consolidada y respetada, con solamente cinco años de existencia. Para hablar de lo que han logrado durante este primer lustro, nos reunimos en su despacho de la colonia Roma, en la CDMX.

Antes que nada, ¿cómo se conocieron?

R: En la carrera de Diseño Industrial en el Tec de Monterrey. Éramos compañeros de clase. En tercer semestre, un profesor nos puso juntos en un proyecto y ahí nos dimos cuenta que trabajábamos bien. Nos hicimos amigos. Una vez graduados, nos reunimos en un momento en el que estábamos definiendo qué íbamos a hacer con nuestra vida laboral. Cada uno tenía la idea de emprender un despacho de diseño. Dijimos: “¿Por qué no hacerlo juntos?”. Nos metimos a la incubadora de empresas del Tec, trabajando, aprendiendo el plan de desarrollo de negocios, tomando cursos de emprendimiento, contabilidad y los aspectos que no aprendes en la carrera. Tras un año, con el plan de lo que iba a ser el despacho, nos llegó la primera oportunidad en una exposición que puso Bárbara Berger en el Franz Mayer. Tuvo mucho éxito, así que en ese momento renunciamos a nuestros trabajos para enfocarnos en este despacho en el que llevamos cinco años dedicados al 100 %.

¿De dónde salió el nombre amoATO?

M: Cuando comenzamos el proyecto, pensamos que deberíamos buscar un nombre jovial, divertido, que reflejara cómo nos sentíamos. Empezamos a cantar canciones y llegamos a la de Amo Ato Matarile-rile-ro que contiene la frase “¿Qué quiere usted?” y eso es precisamente lo que queríamos hacer con nuestros clientes: Poner el despacho a su disposición para solucionar lo que ellos nos pidieran.

¿Cuándo decidieron que el papel iba a ser el hilo conductor de su trabajo?

S: Cuando estábamos en la incubadora, nuestra asesora nos preguntaba cuál iba a ser nuestro diferenciador. En ese tiempo, pensábamos en formar un despacho que hiciera mobiliario, diseño, etc. y, la verdad, ya hay muchos que hacen eso en México. Ella insistía: “¿Qué van a hacer que sea diferente a lo que existe?”. Ya nos habíamos dado cuenta que el paper art era una tendencia en otras partes del mundo, pero en México no se estaba haciendo, aun cuando hay una inmensa tradición de papel aquí (papel maché, alebrijes, etc.). Una vez que llegó el primer proyecto, aprovechamos para hacer una prueba de qué tal funcionaba trabajar el papel. Y gustó muchísimo.

¿No enloquecieron, esa primera vez, por crear máscaras tan complicadas en papel?

R: Fue supercomplicado. Nunca habíamos trabajado el papel. Teníamos la idea, pero nunca nos habíamos sentado a hacerlo. Era un proyecto que tenía que quedar perfecto porque era en el Franz Mayer, con Bárbara Berger, con piezas increíbles… Había mucha presión de tiempo. Dos o tres semanas antes de la exhibición, nos pidieron hacer 25 cabezas de animales. Íbamos experimentando y resolviendo al mismo tiempo. Todo fue 100 % a mano. No aplicábamos tecnología o procesos industriales todavía. Kris Goyri nos ayudó mucho con ese proyecto. Fue muy intenso, pero aprendimos mucho en poco tiempo. Ahí descubrimos que el papel nos permite hacer muchas cosas.

¿Qué tipo de papel, específicamente, utilizan normalmente en su trabajo?

M: Diferentes. Depende del proyecto, tomamos la pauta. Depende de los colores, las texturas o la intención de lo que vamos a hacer. También tiene que ver la estructura del objeto o si necesitamos que sea más dócil u orgánico, por ejemplo.

¿Qué tanto han desarrollado su paciencia para crear piezas tan minuciosas?

S: Lo que sucede es que hay mucho trabajo de diseño industrial previo a la creación de las piezas. No solo es pegar y recortar cositas. Hay mucho trabajo previo para generar las estructuras. Hay piezas que sí necesitan mucha concentración y tiempo, pero también nos tocan cosas monumentales y gigantescas, que me gustan mucho más (risas).

M: Cada proyecto tiene su reto. Los pequeños tienen su chiste por lo minúsculo; en los grandes, tienes que cuidar la proporción y buscar espacio, seccionarlo y trabajarlo. Todo tiene su chiste.

¿Cuánto ha evolucionado el estilo de amoATO desde aquellos primeros proyectos?

R: Mucho. Si comparas los primeros trabajos a los más recientes, se puede ver que los acabados son distintos, la técnica es diferente. El proceso es muy diferente. Siempre va a existir la parte artesanal que no puedes sustituir, como el armado. Pero nos apoyamos con muchas herramientas tecnológicas porque, al final, nuestra profesión es el diseño industrial. Utilizamos software tridimensional y herramientas que nos ayudan a visualizar las piezas antes de que existan. Eso nos ayuda mucho con los clientes porque podemos vender proyectos sin tenerlos listos. Hoy somos mucho más precisos, ya pensamos en transporte, montaje, duración y todos esos detalles que le dan más calidad a nuestro trabajo y nos permiten ser más ambiciosos porque antes nos daba miedo hacer cosas muy grandes, aunque siempre nos hemos arriesgado.

¿Cuál es el perfil de los clientes de amoATO?

S: Es muy diverso. Hemos tenido proyectos de moda, interiores, museos, escaparates, pasarelas y, últimamente, mucho editorial. El trabajo es dinámico, siempre hacemos cosas diferentes. Trabajamos mucho con marcas y colaboramos con muchos colegas ligados al diseño y al arte.

Papirodermi5

¿De dónde salió la colección Papirodermia?

R: Un cliente nos pidió una pieza para poner en una escalera. Querían una instalación geométrica, pero nosotros les hicimos otra propuesta: Trofeos de animales, inspirados en la taxidermia y, así, colocar varios en su oficina. Les encantó la idea. Cuando comunicamos ese proyecto en nuestras redes sociales, mucha gente nos empezó a pedir piezas. Fue la primera vez que lanzamos algo al mercado. Con estas piezas, aprovechamos para apoyar a Naturalia –asociación civil que protege la vida silvestre– donándoles un porcentaje de la venta. La colección está formada por un oso, un venado, un zorro y un conejo con cuernos.

Platíquenme del proyecto de celebración de su quinto aniversario a través de esta colección.

S: Queríamos hacer algo especial junto a la gente que ha estado con nosotros durante estos años y que ha creído en el proyecto. Por lo tanto, invitamos a 35 personas para apoyar a Naturalia, que tiene un proyecto de conservación de jaguar en el norte de México. Estas 35 personas (arquitectos, empresarios, diseñadores, artistas plásticos, etc.) se encargaron de intervenir alguna de las piezas de la colección Papirodermia y, del 7 al 25 de septiembre, se expondrán en El Palacio de Hierro Polanco y estarán a la venta para generar fondos para Naturalia. Para este evento, creamos una quinta cabeza: el jaguar. Cada cabeza va a ser muy distinta a la otra, estamos seguros.

R: Estamos emocionados, agradecidos y honrados con todos los que se han sumado a este proyecto, en el que apoyamos una buena causa además de, simplemente, festejar nuestro quinto aniversario.

www.amoatostudio.com

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