Pasión por vivir México



Betsabée Romero

​LA OBRA DE ESTA ARTISTA HA ENCONTRADO, EN LOS OBJETOS URBANOS, UNA FUENTE DE MATERIALES Y DE INSPIRACIÓN A TRAVÉS DE LA CREACIÓN DE PIEZAS QUE UTILIZA PARA GENERAR UNA INTERESANTE PROPUESTA QUE SE PRESENTA ACTUALMENTE EN LA CIUDAD EN UN HILO, EN EL PUNTO MÁS ALTO DE LA CIUDAD: EL CLUB PISO 51 DE LA TORRE MAYOR.

La galería Mycellium Ingenium, en colaboración con el Club Piso 51, organizó la exposición La ciudad en un hilo de la artista Betsabée Romero en los espacios del Club. A través de un interesante trabajo de curaduría, las piezas se han incorporado a cada sala de manera brillante, para hacerlas parte del Club y brindar la posibilidad de admirarlas plenamente y acercarse a la obra de la artista en un escenario único. Alrededor de 80 piezas, diseminadas por salones y estancias, pueden ser visitadas durante todo este mes, tanto para miembros del Club como para amantes del arte que quieran conocer la propuesta de Betsabée, quien nos comparte un poco sobre su trabajo, inspirado por la ciudad más grande del mundo.

¿Cómo iniciaste tu camino por el mundo del arte contemporáneo?

Primero, estudié Comunicaciones. Siempre tuve la inclinación hacia la investigación. Terminé con especialidades en semiótica, en lingüística… Me interesaban mucho las opciones alternativas a la cultura de masas. Desde la comunicación, no encontré una opción. Tristemente, la más solitaria pero donde pude hacer algo fue en el arte, que tiene la ventaja de la libertad pero la desventaja de la soledad.

Estudié Arte en París. Seguí estudiando Historia del Arte –tanto en París como en México– hasta el doctorado. Después, mi trabajo me fue llevando a la calle, al arte público, a la incorporación de las temáticas urbanas, frontera, migración… Estas temáticas me hacen darme cuenta del privilegio que es ser artista y haber tenido la carrera que he tenido. Eso me compromete a no olvidarme de otros públicos, sea de un lado o del otro de la escala social.

¿Por qué comenzaste a involucrar tu obra con los objetos y la vida urbana?

Es un tema natural, viviendo en la Ciudad de México. Te penetra por todos los sentidos. He sido una citadina muy profunda viviendo en una colonia muy cercana al Centro Histórico, a la Buenos Aires… y a los mercados, que son fuentes naturales de investigación y de trabajo técnico y material. La ciudad se ha vuelto, desde hace muchos años, el más entretenido, divertido y rico laboratorio del que puedo disponer.

¿Qué materiales han sido difíciles de trabajar?

Cada uno ha tenido su complicación y ha necesitado de una investigación de instrumentos y de técnicas si, bien, lo chistoso, es que –al final– yo trabajo con técnicas tradicionales, como el grabado, pero el soporte no es tradicional, como lo esuna llanta. Hay una técnica de corte con láser y, ahora, ya no se esculpe o graba, sino que se corta con él. Pero ese terminado pierde la mano del artista que a mí me interesa reflejar, porque estoy trabajando con un ejercicio a la resistencia en la velocidad con la que se recorta. Que las cosas se intervengan con la fuerza de la mano, le imprime una cuestión artesanal lenta que está en oposición a la velocidad que nuestra sociedad ha sobrevaluado.

Cuéntame sobre esta exposición.

Conocí a Adriana Martínez de la galería Mycellium y me platicó sobre su proyecto en el Club Piso 51. Me parece que es un sitio muy emblemático en la ciudad por su altura, por su visibilidad, por estar en Reforma. Yo tenía esta exposición en Garibaldi. Me pareció interesante que, desde las más profundas raíces de las tradiciones urbanas de esta ciudad, hasta el punto más alto de la misma, se cubrieran dos puntos estratégicos de visibilidad urbana. En ambos casos, estoy explorando con públicos que no son necesariamente comunes al arte. Creo que el reto de abrir el arte contemporáneo –hacia un lado o hacia el otro– es una de las cosas que más me interesan, ya sea en espacios públicos o en intervenciones de espacios interiores.

Esta exposición la abordo como una intervención en un espacio específico. El lugar no está hecho para ser una galería: Hay una serie de muebles, plantas, unos ventanales preciosos con –y contra– los que hay que trabajar. En ese sentido, es un desafío para el montaje y para mi trabajo que involucra materiales de reciclaje, de bajo costo y muy urbanos en un espacio interior con un nivel muy expresivo. Yo no quería que se viera como un parche, que cada sala tuviera un trabajo hacia su interior y que se sintiera que las piezas están hechas para ese lugar. Y sin pelearme con lo que ya estaba, sino incorporarlo a mi paleta y a los materiales que utilizo.

¿Hace cuánto que empezaste a trabajar estas piezas?

Hay algunas que comencé hace más de un año pero que las trabajé nuevamente para elaborar conjuntos. Como mi trabajo tiene mucho que ver con gráfica y con ‘múltiples’, todo lo hice nuevo para esta expo para que tuviera coherencia.

¿Qué tratas de comunicar con esta propuesta?

Abrir la mirada para darle otros significados a las cosas. Construir significados nuevos para cosas viejas, usadas, que ya no sirven, que son basura. En este caso del Piso 51, en una mesa donde se reúnen personas con un alto nivel de decisión y poder importante en este país, se incorpora al contexto un caucho usado –flotando sobre ellos– y es casi como una travesura.

En cada sala, hay varios temas. Trabajé un poco con Kafka y Gregorio Samsa, dibujando insectos, partiendo también de esta manifestación arquitectónica que son las torres, como ésta –La Torre Mayor, la más alta de la ciudad– desde donde todos los coches parecen pequeños insectos. Esa desproporción, esa desmesura en las escalas de las cosas, a mí me interesa mucho trabajarlas desde aquí arriba.

Con tu obra, tú has llevado la calle a espacios cerrados. ¿Qué tan importante es, al contrario, llevar el arte a las calles?

Muchísimo. De muchas maneras, el arte es un proceso de conocimiento. Uno hace un trabajo de devolución del conocimiento a través de construcción de significados que sería muy injusto que no regresaran al punto de partida. Y, si el punto de partida ha sido la calle, yo siempre trato que –en algún punto– esta reflexión regrese a su origen.

¿La Ciudad de México tiene buenos espacios para el arte urbano?

¡Uy, bueno! Más bien, creo que tiene que haber una crítica de lo que se ha entendido como “arte público”. Hay muchas piezas que tienen una función de ‘parche’, que están impuestas, que no tienen ninguna relación con el contexto. Creo en el arte público que toma en cuenta en dónde está parado y que tiene que hacerse invitar por su contexto. Eso sólo se logra a través del contenido de su mensaje.

Etiquetas (enlazar): Club piso 51, Betsabée Romero, galería Mycellium Ingenium
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